Las avalanchas no suelen ser un fenómeno relacionado a la actividad volcánica; sin embargo, se presentan como una amenaza habitual para quienes realizan actividades de alta montaña. Hace apenas un par de semanas ocurrió una avalancha en Cotopaxi, que, si bien no causó víctimas fatales, tuvo como saldo algunos heridos. Sucesos como éste han puesto sobre la mesa la discusión de cuáles deben ser los protocolos y el mejoramiento de las condiciones de seguridad para practicar actividades de alta montaña en nuestro país. Nuestra condición humana nos coloca en una situación de vulnerabilidad frente a las grandes fuerzas de la naturaleza, como es el caso de las avalanchas.
Hoy se cumple un año desde el trágico suceso ocurrido en el volcán Cayambe. La madrugada del 05 de abril de 2024, Marco Antonio Solís, funcionario del IG-EPN, desapareció en el Cayambe a una altura de aproximadamente 5700 metros, mientras realizaba actividades de alta montaña de manera recreativa en companía de dos turistas extranjeras de nacionalidad alemana. Ellos fueron sorprendidos por una avalancha, que los arrastró hacia una grieta. El suceso fue reportado por miembros de la Asociación Ecuatoriana de Guías de Montaña (ASEGUIM) que también estaban ascendiendo hacia la cumbre del Cayambe. De inmediato las autoridades emprendieron acciones de búsqueda y rescate encabezadas por el cuerpo de Bomberos de Cayambe y el Grupo de Rescate de Alta montaña de ASEGUIM; sin embargo, dichos esfuerzos fueron ralentizados por las malas condiciones climáticas.
Las primeras horas de búsqueda son claves para encontrar posibles sobrevivientes; pero cuando los cuerpos de rescate alcanzaron la zona, se determinó que la magnitud de la avalancha era muy grande y que las probabilidades de encontrarlos con vida eran muy bajas. Hasta varios meses después de la tragedia se organizaron nuevas expediciones de búsqueda, que resultaron poco fructíferas, sin que se encontrara ningún indicio de los desaparecidos.
En noviembre de 2024, familiares y amigos de Marco Solís llevaron a cabo una ceremonia religiosa para despedirse él. Siempre recordaremos a Marco Solís como un excelente trabajador y compañero. En su calidad de ingeniero electrónico trabajó para el Instituto Geofísico entre el año 2019 y 2024. Siempre fue reconocido por todos sus compañeros por su gran fortaleza física y habilidades únicas para realizar maniobras en altura y alta montaña.

Marco será siempre recordado como un hermano, hijo, compañero y amigo. Su ausencia ha dejado un vacío inconmensurable en nuestra institución, que es difícil de llenar. Habiéndose cumplido un año de la tragedia, El Instituto Geofísico expresa sus más grandes sentimientos de pesar y condolencias para toda su familia y amigos.
Autores: D. Sierra, M. Ruiz
Corrector de Estilo: G. Pino
Instituto Geofísico
Escuela Politécnica Nacional