Martes, 31 Julio 2012 15:00

El volcán Tungurahua se ‘vestirá’ con 500 sismógrafos

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Para monitorear la actividad de los volcanes normalmente se utilizan estaciones permanentes y temporales que transmiten información a un centro oficial. El volcán Tungurahua, cuyo último periodo eruptivo se inició en 1999 y tuvo episodios violentos en el 2006, 2008 y 2010, cuenta con seis estaciones sísmicas de banda ancha y cinco estaciones de período corto.

Ahora los investigadores nacionales y extranjeros pretenden cambiar esta normatividad y evolucionar la comunicación de las estaciones a través de 500 sismógrafos que realizarán tomografías en tiempo real en el volcán.

El Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica del Ecuador (EPN), la Universidad Estatal de Michigan, la Universidad Estatal de Georgia y la Universidad de Carolina del Norte ganaron el concurso de Cyber Enabled Discovery and Innovation (CDI), de la Fundación de Ciencias de Estados Unidos, con el programa denominado Volcano Seismic Realtime Imaging (SRI).

La Universidad de Michigan y la Universidad de Georgia se encargarán del trabajo de programación, mientras que Universidad de Carolina y la EPN realizarán el análisis y monitoreo.

Para el doctor Mario Ruiz, jefe de sismología de la EPN, el objetivo del programa no tiene precedentes, ya que ningún volcán en el mundo cuenta con el número de sismógrafos propuestos.

¿Y por qué el Tungurahua? El profesor de sismología de la Universidad de California del Norte en Chapel Hill, Jonathan Lees, sonríe al decir que el Tungurahua es más interesante que otros volcanes porque está en erupción y tiene un sistema moderno de monitoreo. La EPN investiga al volcán desde hace más de 10 años.

¿Qué significa tener 500 sismógrafos en el volcán? Lees responde con una analogía: es como realizar una resonancia magnética a un paciente; a través de los rayos enviados se analizan los tejidos. De la misma manera se hará con el volcán. El objetivo es controlar el cambio de propiedades de materiales cuando el magma sube por las grutas durante la actividad volcánica.

Lees dice que los sismógrafos clasificarán e identificarán los tipos de materiales dependiendo de la velocidad en que se propaguen las ondas. Las características del material son indispensables para analizar el volcán. El objetivo de que las estaciones se comuniquen entre sí logrará que estas compartan la hora y la velocidad en que llegan las ondas para que puedan procesar la información.

Volcano SRI tiene una duración de cuatro años, por lo que las adaptaciones de los sismógrafos en el campo serán a inicios del 2015. ¿Por qué no ahora? Lees y Ruiz explican que al colocar las estaciones ahora, el sistema de transferencia colapsaría.

El objetivo es que el procesamiento se realice en el mismo sitio. Lees comenta que cada estación deberá recolectar los datos y procesarlos internamente. Para esto deberán compartir la información con las demás estaciones. ¿Cómo lograrlo? Durante dos años los investigadores desarrollarán algoritmos que permitan su comunicación.

Fuente:

http://www.elcomercio.com/tecnologia/volcan-Tungurahua-vestira-sismografos_0_745125547.html