Jueves, 23 Diciembre 2010 12:00

Hace 38 años, un sismo de 6,2 cambió para siempre el rostro de Managua

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El sábado 23 de diciembre de 1972, a las 00:35 (hora local) la ciudad de Managua, capital de Nicaragua,  fue sacudida por un fuerte sismo de 6,2 en la escala de Richter. El sismo, cuyo epicentro se localizó en el lago Xolotlán, tuvo una profundidad de solo 5 kilómetros, destruyó el centro y vastas áreas de esta ciudad. Aproximadamente cinco mil muertos, 20 mil heridos y 250 mil personas sin hogar fueron el resultado de este terremoto.

 

Rescatistas buscan a sobrevivientes en Managua

 

A continuación traducimos una nota publicada en la página del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés), una de las pocas fuentes científicas que existen en la web sobre este terremoto.

 

El terremoto de magnitud 6,2 fue uno de los peores desastres del año 1972 –y el más letal registrado en el hemisferio occidental arriba de Sudamérica. Ocurrió el 23 de diciembre cuando un fuerte movimiento destruyó la mayor parte de la capital nicaragüense, Managua.

 

Aunque cientos de replicas fueron reportadas, solo dos excedieron la magnitud 5 y éstos ocurrieron dentro de una hora después al principal terremoto.

 

Managua sufrió un desastroso terremoto en 1931 cuando 2 mil personas resultaron muertas. Un sismo de magnitud 4,5 dañó varios cientos de casas en 1968.

 


Desde el aire, Managua parecía una ciudad sitiada. Enormes llamas emergían desde su destruido centro. Personas y carros corrían enloquecidos a través de montones de escombros en todas direcciones buscando a sus familiares y pertenencias.  Para aquellos que podían recordar el 31 de marzo de 1931 ésta fue solo otra visita de un viejo enemigo, la primera recurrencia de una pesadilla sísmica 41 años después.

El terremoto que golpeó la capital de Nicaragua cerca de la medianoche del 23 de diciembre partió el suelo, las calles y las estructuras con sus grandes ondas y transformó la mayor ciudad de toda América Central en un campo de ruinas. Aunque no fue un sismo de magnitud tan grande, el terremoto de Nicaragua tuvo un foco superficial virtualmente debajo de la ciudad, de modo que mucha de la energía sísmica disipada tuvo que ser absorbida por Managua.

Por cerca de un día, la enmudecida ciudad permaneció en un silencio de muerte, aislada del mundo excepto por ocasionales reportes recibidos por radioaficionados antes de que la luz eléctrica de Managua se cayera por completo. Entonces, en tanto las agencias de socorro en las naciones americanas y el mundo entero empezaron a trabajar, desesperanzadores reportes empezaron a llegar. Dos terceras partes de los 325 mil residentes de Managua fueron desplazados, y tres cuartas partes de la ciudad fueron sacudidas hasta hallarse casi en escombros. Peor aún, los vientos de la estación seca habían esparcido el fuego por la ciudad, y el golpe del sismo incendió los hornos eléctricos y las líneas de distribución de gas, además de romper los cables eléctricos. El hambruna y las enfermedades persiguieron a los sobrevivientes.

Un número entre 3 mil y 7 mil personas resultaron muertas por el terremoto y aproximadamente 15 mil fueron heridas. El cuadro completo tal vez nunca se conozca, el miedo a una epidemia causada por los cuerpos descompuestos, despedazados y sepultados por doquier llevó a las autoridades a declarar camposantos las áreas más afectadas. En términos de muertes, este parece haber sido el peor desastre sísmico jamás registrado para el hemisferio occidental sobre Sudamérica. Hasta el evento de Managua, el peor terremoto registrado para esta parte del mundo fue un movimiento telúrico en Kingston, Jamaica, que en 1692 mató a más de 2 mil personas.

 

Más información en

http://earthquake.usgs.gov/earthquakes/world/events/1972_12_23.php

http://www.manfut.org/managua/terremoto72.html