Martes, 08 Noviembre 2011 13:49

Científico derriba mitos sobre los sismos

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Si alguien quiere pronosticar un sismo, debe indicar el lugar donde se va a presentar, la fecha en que va a ocurrir y la magnitud; sin embargo, esto no es posible, porque en ningún lugar del mundo existe ninguna herramienta científica que permita predecir los sismos, afirmó Arturo Iglesias Mendoza, investigador del Departamento de Sismología del Instituto de Geofísica (IG) de la UNAM.

Después de los desastres ocurridos en Japón, Haití y Chile, la sociedad es muy sensible al tema de los sismos, por lo que resulta indispensable que los científicos aportemos ideas para distinguir los mitos de la realidad sobre este fenómeno de la naturaleza, consideró Iglesias Mendoza.

El investigador señaló que en los registros de visitas y clicks del sitio web del Servicio Sismológico Nacional (SSN), organismo operado por el IG de la UNAM, se han registrado incrementos de visitas en fechas en que ocurren sismos que se sienten en la México, de gente que quiere informarse y saber más sobre movimientos telúricos.

Por otro lado, dijo, también se han observado incrementos de clicks y visitas en el sitio web del  SSN relacionados con rumores, como sucedió en abril de 2007, cuando se corrió el rumor de que un sismo de gran magnitud era inminente y por varios días esta página tuvo un incremento de accesos, llegando incluso a saturar el sitio.

La cantidad de gente que cree los mitos relacionados con los temblores no es despreciable, agregó, por eso "para nosotros los sismólogos es importante desmentirlos y dar a conocer lo que la ciencia sabe del comportamiento de la Tierra", dijo.

Derrumbando mitos

Uno de los mitos más comunes entre la gente es que Dios manda los sismos, comentó, un ejemplo de lo extendido de este mito son las declaraciones en un medio electrónico de Pat Robertson, un portavoz cristiano estadounidense quien aseguró que el reciente sismo ocurrido en Haití fue un castigo divino, por pactar con el diablo su independencia.

El doctor en Geofísica por la UNAM señaló que aunque la fe es difícil de contrastar con la ciencia, hay que tomar en cuenta datos como el hecho de que los sismos no se distribuyen de manera aleatoria en el planeta, sino que hay zonas como la costa del Pacífico y una zona del Caribe, donde los sismos son comunes y que Haití está ubicado precisamente en una zona sísmica.

Expresó que si los sismos fueran mandados por Dios, seguramente no ocurrirían en lugares santos, como por ejemplo el sismo que afectó la Catedral de Asís, en Italia.

Otro mito, añadió, es la supuesta predicción que hacen algunos famosos adivinadores de la ocurrencia de un sismo. El investigador comentó que él personalmente recopiló las predicciones de la extinta adivina Giovana, quien en su guía astrológica para 2006 pronosticaba grandes terremotos, "en los que moriría mucha gente,  más que en todas las guerras".

La adivina Giovana vaticinó para ese año terremotos constantes en América que destruirían las ciudades canadienses de Toronto, Montreal y Otawa, así como la caída del rascacielos Empire State, la Estatua de la Libertad y la Torre de Pisa.

El sismólogo señaló que en la lista de los sismos del año 2006, el más fuerte fue registrado en las islas Tonga, en Asia, y  el que ocasionó el mayor daño fue en Java y que, aunque sí hubo muertos en los dos casos, los eventos sísmicos de ese año no coincidieron con las predicciones de la adivina.

El científico indicó que en el Servicio Sismológico recibieron en el año 2007 un correo electrónico en el que se advertía que un señor, heredero de la tradición maya, pronosticaba un gran sismo para el 24 de mayo de ese año, paradójicamente, el SSN no reportó ningún sismo de importancia ese día.

Algo de todos los días

El investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM dio a conocer que, de acuerdo con los reportes del Servicio Sismológico Nacional del año 2010, los sismos que más se reportan son de una magnitud de 4 grados en la escala de Richter y se registra, por lo menos, un sismo diariamente, por lo que las "predicciones" tienen todas las posibilidades de acertar.

De acuerdo con el científico, existen otros mitos en los que se cree que los sismos están relacionados con fenómenos naturales, como la lluvia, un determinado aspecto del cielo, las nubes o, incluso, la Luna llena. También se piensa que hay meses del año en los que tiembla más, aunque los registros del SSN muestran que esta creencia es errónea.

Por otro lado, están los mitos que mezclan cierta información científica con rumores o creencias sin fundamento, por ejemplo, que antes que ocurra un sismo los animales presentan un comportamiento anómalo. Algunas instituciones, agregó, han realizado investigaciones al respecto, sin resultados concluyentes.

El concepto de la brecha sísmica, comentó, es un periodo en el que una interacción entre las placas de la Tierra no produce sismos y la energía se acumula, como sucede actualmente en el estado de Guerrero, donde no ha habido un sismo importante desde 1911.

Muchas personas utilizan este concepto para respaldar sus vagas predicciones, diciendo que pronto ocurrirá un terremoto y que los sismólogos también lo esperan.

"La realidad es que los sismólogos no esperamos un sismo en la costa de Guerrero, sino que sabemos que va a seguir temblando ahí y en toda la costa del Pacífico, porque las condiciones geológicas no cambiarán en el corto plazo", aclaró Arturo Iglesias.

En conclusión, dijo,  es importante que la población sepa que en México la mejor forma de protegerse de los efectos de un sismo consiste en escuchar la alerta  que detecta el momento en que se produce un movimiento de la Tierra en las costas del Pacífico, y seguir las indicaciones de las autoridades de protección civil.

El sismólogo aseguró que esta alerta sísmica es confiable, pues viaja por ondas de radio a la velocidad de la luz, mientras que las ondas sísmicas más lentas viajan aproximadamente a tres kilómetros por segundo. No se trata de un sistema de predicción, sino de alerta temprana, destacó.

(Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM )

Fuente: http://www.eluniversal.com.mx/articulos/67095.html