Lunes, 31 Enero 2011 10:30

A 105 años del terremoto y tsunami de Esmeraldas, ¿está Ecuador preparado para un evento similar? Destacado

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     Un día como hoy, hace 105 años, un sismo de magnitud 8,8 (según el Servicio Geológico de Estados Unidos, USGS), golpeó a la ciudad de Esmeraldas y a otras ciudades del Litoral y, minutos más tarde, generó un tsunami que arrasó numerosas poblaciones costeras de Ecuador y Colombia. Dicho terremoto ocurrió a las 10h36 del 31 de enero de 1906, de acuerdo con el Centennial Earthquake Catalog (Engdahl y Villaseñor, 2002), y tuvo su epicentro en la zona de subducción de la placa Nazca bajo la placa Sudamericana, en el Océano Pacífico, frente a las costas esmeraldeñas.

     Si bien las precarias comunicaciones de la época no permitieron contar con un reporte real sobre la cantidad de víctimas y daños materiales, según el USGS, de 1 000 a 1 500 personas fallecieron por el sismo y sobre todo por el tsunami, que llevó en media hora olas de hasta 5 metros a las playas de las poblaciones fronterizas entre Ecuador y Colombia. Estas olas también arribaron de minutos a horas más tarde a playas más distantes hacia el sur de Ecuador. La cifra de muertos hubiera podido ser muchos más alta, de no ser porque el tsunami se produjo durante la marea baja y porque en esa época la zona afectada estaba escasamente poblada.

     Los daños provocados por el terremoto fueron reseñados por los periódicos de la época, según una recopilación hecha por José Egred. El Tiempo, de Quito, informaba el 4 de febrero de 1906, que desde Tumaco, Colombia, cerca de la frontera con Ecuador, había llegado la noticia de que “Hundiéronse Boca Grande y Las Varas. El punto denominado Tierra Firme cambió de sitio.” En Pichangal, Esmeraldas, continuaba el matutino quiteño, cayeron muchas casas. “El cable [telegráfico] de norte y sur se encuentra interrumpido; cuatro vapores salieron para repararlo en el Pacífico”. El diario El Manabita, por su parte, informaba el 9 de febrero de 1906: “Por pasajeros llegados en el vapor Quito sábese que la población de Esmeraldas ha sufrido la destrucción de 30 casas y 15 en Limones por consecuencia de los últimos temblores. En Tumaco dizque fue un verdadero terremoto, donde perecieron como 600 personas. Los temblores continuaron hasta el 6 del presente […] Cabo Manglares, Boca Grande, Trujillo, Boquerones y Huecada [en Colombia] han sido barridos por el mar.” También el periódico El Grito del Pueblo aportó datos: “El temblor del 31 ha sido de horrorosas consecuencias en estas costas [de Ecuador y Colombia]. El agua en ola azotó furiosamente las riveras de los ríos. El movimiento del mar que llevó las aguas sobre los altos árboles destruyó centenares de vidas. Fue precedido por un rumor hondo y profundo y el suelo quedó literalmente cubierto de peces y aves. En el río Telembí han sucumbido 52 familias […] El mar no ha vuelto a normalizarse.” (28 de febrero de 1906).

     De acuerdo con los sobrevivientes, la fuerza y duración del movimiento fueron tales que arrojaron a todas las personas al suelo, lo mismo que a todos los objetos dentro de las casas y, de hecho, destruyeron viviendas. “Estas terribles sacudidas duraron 5 minutos completos y el susto de estos 5 minutos jamás lo olvidaré. El tremendo movimiento del suelo y de la casas, así como el ruido ensordecedor que acompañaba los movimientos, aún hoy en día me causa horror recordarlo”, declaró un sobreviviente en la ciudad Colombiana de Tumaco, fronteriza con Ecuador, al diario inglés Daily Chronicle, que publicó su testimonio el 9 de abril de 1906.

     Pese a ello y pese a estar considerado, junto con el de Chile de febrero de 2010, como el quinto terremoto más grande de la historia en cuanto a magnitud, el efecto sobre las casas que tuvo el sismo del 31 de enero de 1906 fue pequeño en relación con su gran magnitud. El factor determinante para ello fue el tipo de construcción que predominaba en la época: “Si todas estas casas hubieran estado hechas de ladrillos y piedras, toda la ciudad [de Tumaco] habría sido destruía por el primer impacto del movimiento, enterrando así bajo sus escombros a la mayoría de los habitantes, pero como estaban hechas de madera, muy dura además y muy bien encajada, poseen una gran elasticidad y resistieron muy bien a los movimientos”. Esta conclusión de E. Rudolph y S. Szirtes, expresada en el artículo “El terremoto colombiano del 31 de enero de 1906”, publicado en castellano en 1991 por el Observatorio Sismológico del Sur Occidente, de Cali, Colombia, con toda probabilidad se pudo haber aplicado también a Esmeraldas y otras poblaciones costeras ecuatorianas.

     Por esta razón es oportuno preguntarse en este momento: ¿Qué pasaría si un sismo y tsunami como los de 1906 volvieran a ocurrir en nuestro país? ¿Estamos preparados para un fenómeno similar? ¿En qué grado se incrementarían los efectos sobre las personas y la infraestructura teniendo en cuenta el acelerado y poco planificado proceso de urbanización que ha vivido nuestro país? Esmeraldas, por ejemplo, que ya vivió fuertes y destructivos sismos y tsunamis en 1906, 1958 y 1979, ha pasado de 75 407 habitantes (según el censo de 1950) a aproximadamente 450 mil habitantes en la actualidad (el dato es de la ONG Fundación Amiga, que trabaja en la provincia verde). (GM/MS)

 

Lista de los terremotos más grandes de la historia por magnitud  

http://earthquake.usgs.gov/earthquakes/eqarchives/year/mag8/magnitude8_1900_mag.php

 

Más información sobre el sismo-tsunami de Esmeraldas de 1906

http://www.inocar.mil.ec/links.php?C=6&S=4&SbS=0&idC=4

http://seisan.ingeominas.gov.co/RSNC/index.php?option=com_jevents&task=icalrepeat.detail&evid=245&Itemid=0&year=2011&month=01&day=31&uid=46d51e038b0599ae6353fd4611e92a02

http://www.ngdc.noaa.gov/nndc/struts/form?t=101650&s=1&d=1